1.Revisa los informes crediticios para tener más precisión. Ya es lo suficientemente difícil pagar por tus propios errores, no necesitas ser penalizado por alguien más. Asegúrate de que tus informes crediticios reflejen tus deudas y el historial de pago con precisión, ya que de lo contrario podrías estar pagándolo con una disminución en tu calificación crediticia.
- Contacta a tus acreedores y explícales amablemente cualquier error que creas que cometieron. Sé cortés y no rudo. Pídeles que vuelvan a revisar cualquier posible error y asegúrate de obtener la corrección por escrito si deciden cambiar tu historial crediticio. Tenerlo por escrito es tu defensa contra los cambios de parecer, los informes perdidos, una administración nueva más radical, o cualquier otra cosa.
2.Coloca recordatorios de pago en tus facturas. Pagar a tiempo, también denominado historial de pago, es parte del 35% de tu calificación crediticia. En este punto, puedes establecer recordatorios de pago automáticos en tus facturas para no olvidarte de pagar o para que una suma previamente acordada sea deducida de tu cuenta automáticamente. Si pagas o no tus facturas y cuán a menudo lo haces a tiempo genera una gran diferencia en tu calificación crediticia.
3.Deja de utilizar tanto las tarjetas de crédito. Esta es otra forma de decir que tienes que vivir según tus recursos. Aunque tengas la deuda de tu tarjeta de crédito bajo control, es una buena idea contar con el dinero en efectivo para liquidar algunas deudas. Si utilizas tu crédito para liquidar la deuda, no la estás afectando realmente, sino que la cambias de lugar.
- Pídele a un familiar o a un amigo que te dé un préstamo. Ofrécele pagarle intereses, por supuesto, y definitivamente crea un contrato de manera que la deuda se vuelva un acuerdo vinculante obligatorio para las partes. Utiliza un poco de este dinero para comenzar a liquidar tu deuda.
- Ten en cuenta que al cancelar tus tarjetas de crédito no cancelarás la deuda. Puedes cancelar tu tarjeta de crédito, pero las deudas te seguirán, como la muerte y los impuestos.
- No canceles la tarjeta de crédito más antigua, ya que hacerlo hará que tu historial crediticio parezca más pequeño, lo que afectaría tu calificación de crédito total.
Consigue una tarjeta de crédito asegurada si necesitas aumentar tu historial crediticio. Estas tarjetas funcionan de forma similar a las tarjetas de débito. Por ejemplo, si depositas una suma de $300 en el banco, tienes un límite de crédito de $300 en tu tarjeta asegurada, la cual puedes utilizar hasta alcanzar ese límite. Recupera el saldo y repite esto hasta que hayas elevado tu calificación crediticia.
- Busca una tarjeta de crédito asegurada que te cobre el 0% de interés durante los primeros 6 meses, sin cargos anuales, y así lograrás mejores resultados.
- Ten cuidado con las tasas de interés elevadas y varios cargos que se asocian a menudo con una tarjeta asegurada. Paga todo a tiempo cada mes para evitar la mayoría de esos gastos.
Únete a una cooperativa de crédito. Es más probable que estas cooperativas te den préstamos en el futuro que un banco regular
Alcanza una tasa de utilización del crédito baja. Éste es un término formal que significa cuánto débito colocas en cada tarjeta de crédito. Si el límite de tu tarjeta de crédito es de $3.000 y tiene un saldo de $1.500, estás utilizando exactamente la mitad de tu límite disponible, lo que significa que la tarjeta tiene una utilización crediticia del 50%. Tú debes intentar tener una utilización del 20% o menos.
- En realidad, puedes cambiar tu crédito de lugar para aliviar la utilización crediticia. Digamos que tienes dos tarjetas de crédito, una con un límite alto y un saldo pequeño y otra con un límite bajo y un saldo grande. Transfiere la deuda de la tarjeta que tiene un límite bajo y un saldo grande a la tarjeta que tiene un límite alto, ya que de esta forma no afectará demasiado.
Añade cuentas de crédito sin deudas en tus expedientes crediticios. Cuando añades cuentas de crédito comerciales aceptables, aumentas tu calificación crediticia. Si agregas cuentas de crédito sin deudas e incluso tienes una con deuda eliminada de los informes crediticios, tu calificación de crédito debe aumentar tanto como 80 puntos con solo estas dos acciones.
Alcanza una tasa de utilización del crédito baja. Éste es un término formal que significa cuánto débito colocas en cada tarjeta de crédito. Si el límite de tu tarjeta de crédito es de $3.000 y tiene un saldo de $1.500, estás utilizando exactamente la mitad de tu límite disponible, lo que significa que la tarjeta tiene una utilización crediticia del 50%. Tú debes intentar tener una utilización del 20% o menos.
- En realidad, puedes cambiar tu crédito de lugar para aliviar la utilización crediticia. Digamos que tienes dos tarjetas de crédito, una con un límite alto y un saldo pequeño y otra con un límite bajo y un saldo grande. Transfiere la deuda de la tarjeta que tiene un límite bajo y un saldo grande a la tarjeta que tiene un límite alto, ya que de esta forma no afectará demasiado.Añade cuentas de crédito sin deudas en tus expedientes crediticios. Cuando añades cuentas de crédito comerciales aceptables, aumentas tu calificación crediticia. Si agregas cuentas de crédito sin deudas e incluso tienes una con deuda eliminada de los informes crediticios, tu calificación de crédito debe aumentar tanto como 80 puntos con solo estas dos acciones.Contacta a tus acreedores. Preferiblemente, hazlo rápido y no luego de meses de recibir llamadas intimatorias, es mejor hacerlo ni bien sepas que no podrás realizar los pagos requeridos. La mayoría de los acreedores no son tan crueles como se cree y te ayudarán a establecer pagos pequeños que sean adecuado a tu presupuesto. Después de todo, preferirán recibir pagos de $20 durante el próximo mes que arriesgarse a no recibir nada en el tribunal de bancarrota.
- Aquí es donde tener un presupuesto por escrito puede amortizar. Dile al acreedor que preparaste un presupuesto, que puedes pagarle $ por mes o por semana y ofréceles enviarle una copia de tu presupuesto. Es más probable que acepten tu oferta de pagos bajos si puedes demostrar buena fe.
Decide si aplicar el método avalancha o bola de nieve. La deuda total pendiente constituye el 30% de tu calificación crediticia, así que es tiempo de que la restaures. Una vez que hayas decidido cuánto puedes pagar de las deudas, y que hayas negociado pagos menores, debes decidir si liquidarás las deudas una por una o en partes.
- El método de avalancha, como se conoce, implica liquidar las deudas una por una, por lo general, empezando por la que tiene la tasa de interés más alta. Comienza con la mayor cantidad de dinero que puedas costear y liquida la deuda que tiene el interés más alto. Cuando hayas liquidado toda esa deuda, continúa liquidando la siguiente que tenga interés alto hasta que hayas liquidado todas.
- El método de la bola de nieve significa pagar primero las deudas que tienen el saldo más bajo y saldalas antes de continuar con las deudas más grandes. Este efecto puede crear una victoria emocional, motivando al prestatario a seguir con su búsqueda hacia la independencia financiera.
Si puedes costearlo, intenta aplicar el método de avalancha en lugar de la bola de nieve. Si te puedes enfocar en pagar primero la deuda que tiene el interés más alto, te darás cuenta que en realidad podrás liquidarla más rápido, te ahorrarás más dinero y tendrás una mejor calificación crediticia al final del día. Aunque existe un sentido psicológico de ganancia al aplicar el método de la bola de nieve, hay una ganancia financiera muy real al librarse de los acreedores y recuperar la calificación crediticia.
- Considera pedir un préstamo respaldado por el seguro de vida para reducir la deuda. Si tienes una póliza de seguro de vida, piensa en utilizarla, ya que te dará tasas inferiores a las comerciales, lo que te permite tener un margen mientras buscas la independencia financiera. Sí, técnicamente te estás pidiendo un préstamo a ti mismo, pero es una buena opción cuando no tienes más alternativas. Sólo asegurate de pagar la deuda, ya que ésta, y un poco más, será descontada de la póliza de seguro a pagar al beneficiario en caso de que fallezcas.
- Abre dos cuentas bancarias. Es probable que te preguntes “¿por qué estoy abriendo otra cuenta bancaria si intento liquidar una deuda?” Tener dos cuentas bancarias, una para los gastos diarios y otra para liquidar la deuda, es una forma inteligente de forzarte a gastar lo suficiente y salir de la deuda.
- Transfiere todo el dinero que necesitas para los gastos diarios, como alimentos, gasolina, hipoteca, suministros para la escuela, etc. a una cuenta bancaria según tu presupuesto (ver abajo). Sólo coloca el dinero suficiente para satisfacer tu presupuesto básico y así utilizar sólo la cantidad que separaste. También, está bien que separes dinero en esta cuenta para emergencias y ahorros siempre y cuando lo utilices para ello.
- Transfiere el resto de tu ingreso mensual a la segunda cuenta bancaria. Utiliza todo el dinero de esta cuenta para liquidar la deuda, en lo posible con el método de avalancha. Al final de cada mes, esta cuenta debe tener sólo un importe nominal, por ejemplo $50. Esto significa que el gasto está dirigido
préstamo.
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